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Dado que hoy precisamente se cumple un lustro desde que el Anónimo de las 01:15 aludiera, sin mencionarlo expresamente pero con gran acierto, al Nosferatu interpretado por Kinski, yo quiero traer a la memoria al vampiro original:
“Me coloqué tras el antepecho de piedra (de la ventana) y me asomé con cuidado.
Lo que vi fue la cabeza del Conde asomada por la ventana. No le vi la cara, pero reconocí su cogote y el movimiento de su espalda y sus brazos. En todo caso, no podían engañarme sus manos, que tantas veces había tenido ocasión de examinar. Al principio me sentí interesado y algo divertido, ya que son pocas las cosas que entretienen e interesan a un hombre cuando está prisionero. Pero mis sentimientos se convirtieron en repugnancia y terror cuando le vi emerger todo entero por la ventana y empezar a reptar por el muro del castillo hacia el tremendo precipio, cabeza abajo, con la capa extendida a modo de grandes alas (…) Vi cómo se agarraban los dedos de sus manos y de sus pies a los bordes de las piedras, ya sin mortero por el paso de los años, utilizando de est modo los salientes e irregularidades para descender con bastante rapidez, del mismo modo que andan los lagartos por los muros.”
Son palabras de Jonathan Harker en la entrada del 12 de mayo de su Diario, en 'Drácula', de Bram Stoker.
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