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Yo no creo que haya que darle importancia al color de la piel, la cantidad de vello, la forma de la nariz, el sexo, y así sucesivamente.
Precisamente por eso, porque no creo que haya que darle importancia en el contexto de la narración que pretende contar la ilustración, no creo que sea muy presentable que se hagan dibujitos de la secuencia de nuestros antepasados, y esos antepasados resulten ser siempre los varones europeos, como evidentemente es un varón europeo el que hace el dibujito. Por la misma regla de tres, y siguiendo tus razones, si tiene seis dedos o es albino, pues nada, que pinte la secuencia de antepasados albinos y seisdedos...
Dirás, ¿no puede un tipo presentar de esa forma la secuencia de sus antepasados y de sí mismo al final? Pues hombre, sí que puede, pero estos dibujitos son tácitamente otra cosa: son una narración, que se pretende representativa y significativa, de la evolución de la estirpe de Homo sapiens. Como narración con ese significado, es mala y falsa.
Si cada ilustrador se dibujara a sí mismo al final y los antepasados directos de sí mismo o lo más parecidos a sí mismo que se atreva, y eso fuera en la practica indiferente, como debería serlo, vale (porque todo el mundo es en principio tan representativo como otro cualquiera). Pero no debe ser así, porque no es eso lo que se suele poner al pie de la ilustracion, ni veo variedad de esquemas: una fila terminando en asiáticos en una revista, otra fila terminando en sudaneses en un periódico, ocho filas de hembras/mujeres en diversas otras fuentes... no, siempre veo la ilustración que tú has puesto, y pretende ser representativa. No lo es, y eso dejando aparte lo de la secuencia lineal. Por eso disgusta. Una historia debe estar bien contada.
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