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Como leonés (???) todo esto me toca doblemente los cataplines. La mayoría de vosotros no tenéis que padecer el carácter demagógico y bastante victimista que exhibe el Sr. Fernández en cada una de sus intervenciones públicas. Pero este no es el tema. Después de que las razonables presiones de un sector de la opinión pública alejasen a los puñeteros creatas de nuestra Universidad, ahora va este iluminado y les abre las puertas del ayuntamiento... Hace años que sufro en la carpetovetónica tierra que tanto amo, pero que sea un político de este signo quien propicie semejante desatino es casi para cortarse las venas. Después de las brillantes argumentaciones en favor de lo público tantas veces expuestas por la sensata gente que frecuenta el blog, casi queda feo que dé mi personal opinión de estos tipejos y quienes les defienden: ¡¡A la mierda!!. Ayer sin ir más lejos me tocó de nuevo la casi olvidada experiencia de cruzarme con esos hijos de Utah que son los mormones. Curioso, no iban en pareja, eran TRES. Afables, sonrosados y educados me abordaron en plena calle. Joder, se vé que este tema me tiene la peonza sujeta a precesión, al final (casi al principio) la charla derivó hacia las implicaciones biológicas de los absurdos que postulan. Os juro que trato de ser educado y elocuente, pero hay muchas más posibilidades (y mira que son escasas en mi actual tasa de interconexión neuronal) de que acabe cuestionándome yo algo, que de abrir la más mínima brecha en estos cerebros jóvenes y dinámicos (muchos exhiben envidiables expedientes académicos) ¡Qué miedo!... Y ya que estoy, y fuera de León, hacerme eco del repugnante espectáculo que Antena 3 ofreció el viernes pasado en uno de esos infames programas matinales, dirigidos y presentados por gente culta a la que casi doblo en edad... Sí, ya sé, no sois audiencia de este segmento, yo tampoco, no os creais, pero me tocó. El debate giraba en torno a nuestro post, una vez más: Permitir o no permitir que los defensores de ID accedan a las plataformas públicas para difundir sus desatinos. Frente a un comedido y racional defensor de las luces, un caricaturesco argumentador del insondable misterio... Claro que la guinda estuvo, como no, en la participación de la voz del pueblo vía encuesta telefónica. La pregunta planteada, sin desperdicio: "¿Cree usted que el hombre procece del mono?"... Ganó el "NO" por 2 a 1... Pa cagalse, ya que el programa al final lo exhibe poco menos que como una prueva concluyente contra el hecho evolutivo. Una vez más, ahí, ahí, educando, viva la TV y la madre que la parió... Lo siguiente es llevar el debate y su conclusiones a la prime time... que vendrá. En fin, así está el patio y así nos va.
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